Antoine Abraham

¿Y si hemos estado buscado la felicidad en el lugar equivocado?

CONCIENCIA Y CON-CIENCIA

Reflexiones sobre ética y verdad

¿POR QUÉ EL SER HUMANO BUSCA LA FELICIDAD?

Hay una pregunta que parece tener una respuesta tan obvia… que casi nunca nos detenemos a pensarla.

¿Por qué todos queremos ser felices?

Parece una pregunta innecesaria no?

Después de todo, ¿quién elegiría ser infeliz?

Pero precisamente ahí se esconde algo extraordinario.

Nunca conocerás a una persona que se levante por la mañana diciendo:

«Hoy quiero arruinar mi vida.»

Incluso quien toma malas decisiones…

las toma porque, de alguna manera, cree que ahí encontrará algo bueno.

El ladrón busca un beneficio.

El mentiroso cree que obtendrá una ventaja.

Quien se deja llevar por un vicio piensa que encontrará placer.

Todos de una manera u otra buscamos un bien.

El problema es que no siempre buscamos el bien verdadero.

Y es justo aquí aparece una de las intuiciones más profundas de la filosofía clásica.

El ser humano no desea el mal por el mal, desea algo que considera bueno para sí, aunque muchas veces se equivoque.

Por eso, detrás de cada decisión existe siempre la búsqueda de un bien.

Aunque ese bien sea solamente aparente.

Y esta diferencia cambia por completo nuestra manera de entender al ser humano.

No somos seres programados para destruirnos.

Estamos naturalmente orientados hacia aquello que percibimos como bueno.

La cuestión es otra… ¿Estamos aprendiendo a reconocer qué es realmente un bien?

Porque hay bienes que construyen.

Y hay bienes que solo seducen.

Hay placeres que duran un instante…

y decisiones que transforman toda una vida.

La filosofía llamó a esto el deseo natural del bien.

No significa que siempre elijamos correctamente.

Significa que nuestro corazón siempre está buscando algo que considera valioso.

Por eso nadie vive persiguiendo la tristeza.

Todos buscamos la felicidad.

Lo que cambia es el lugar donde creemos encontrarla.

Entonces te pregunto hoy, y si muchas de nuestras frustraciones no nacieran de desear demasiado…

sino de buscar la felicidad donde nunca podrá encontrarse?

Porque el problema no es querer ser feliz.

El problema es confundir el camino.

Comprender esto cambia la manera de mirar la vida.

Ya no se trata solamente de preguntarnos qué queremos.

La verdadera pregunta es otra: ¿Aquello que deseo realmente me perfecciona como persona…o solo satisface un impulso momentáneo?

Porque solo cuando aprendemos a distinguir entre el bien aparente y el bien verdadero…

la felicidad deja de ser una ilusión…

y comienza a convertirse en un camino.

Porque al final… toda decisión moral revela quién eres. La conciencia no crea la verdad… la descubre.

Antoine Abraham.

-A medida que pasan los años, casi todos volvemos la mirada hacia atrás. Y es curioso… siempre hay algo que quisiéramos recuperar. Una conversación que quedó pendiente. Un abrazo que no dimos. Un perdón que nunca pedimos. Un tiempo que dejamos escapar.

Nadie se arrepiente, al final de su vida, de no haber trabajado una hora más o de no haber comprado una casa más grande. Los arrepentimientos suelen ser otros: no haber amado más, no haber perdonado, no haber estado presente, no haber vivido de acuerdo con aquello que realmente daba sentido a su existencia.

Quizá eso nos dice algo muy profundo: la felicidad nunca estuvo tan lejos como pensábamos. Muchas veces estuvo en lo verdaderamente importante… y solo lo descubrimos cuando miramos hacia atrás.

Esto es parte de algo más grande…
(y esta fue la primera pieza):

Qué te hace ser tú

2 comentarios en “¿Y si hemos estado buscado la felicidad en el lugar equivocado?”

  1. En un mundo de confusión, que desdibuja el bien verdadero estamos llamados a permanecer en la verdadera libertad que nos conduce a elegir el bien, a vivir en conciencia.

    Así es, fuimos creados para el bien, la belleza y la verdad y todos lo anhelos de nuestro corazón son buenos.

    1. Antoine Abraham Pompeyo

      Muchas gracias, Marcela. Siempre valoro mucho tus comentarios, siempre profundos y acertados. Me anima saber que estas reflexiones encuentran eco en personas que también buscan vivir con conciencia y orientadas hacia el bien. Un fuerte abrazo.

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