Cuando todo pedía justicia… alguien eligió el perdón.
SERIE: ECOS QUE TRASCIENDEN:
Jesús está clavado en la cruz.
Los romanos habían perfeccionado la crucifixión como un castigo diseñado no solo para matar… sino para humillar públicamente.
Eran unos verdaderos maestros en el arte de la muerte.
La víctima era desnudada, levantada en alto y dejada agonizar durante horas… o incluso días.
El objetivo no era solo la muerte.
Era el escarmiento público.
Los soldados se burlaban.
La gente insultaba.
Los líderes religiosos miraban satisfechos.
Y en medio de ese caos… ocurre algo que nadie esperaba.
Jesús pronuncia la primera frase desde la cruz:
“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” (Lucas 23,34)
Pero hay un detalle inesperado.
En el texto original griego del Evangelio aparece el verbo aphíēmi.
Ese verbo significa perdonar… pero literalmente quiere decir algo más profundo:
“dejar ir” …
“liberar una deuda” …
“soltar lo que se tenía contra alguien.”
Es el mismo verbo que se usaba cuando una deuda quedaba cancelada.
Jesús no está simplemente diciendo “no pasa nada”.
Está diciendo:
Padre… cancela su deuda.
Y hay otra pregunta que casi nadie se hace.
Cuando Jesús dice “Padre, perdónalos” …
¿a quién se refiere?
A los soldados que clavan los clavos.
A la multitud que grita.
A los líderes que pidieron su muerte.
En otras palabras…
Jesús está pidiendo perdón por todos los que están allí.
Otro detalle todavía más impactante.
El Evangelio usa un tiempo verbal que indica acción continua.
Es decir…
Jesús no lo dijo una sola vez.
El texto sugiere que lo repetía mientras lo crucificaban.
Mientras los clavos atravesaban sus manos…
Mientras levantaban la cruz…
Mientras la multitud gritaba…
Jesús seguía diciendo:
“Padre… perdónalos.”
Antes de salvar al mundo…
Cristo intercede por el mundo.
Y ahí aparece el primer eco de la cruz.
El perdón cristiano no empieza cuando el otro se arrepiente.
Empieza cuando el corazón decide no responder al mal con más mal.
La cruz comienza con un acto que cambia la historia.
Antes de cualquier milagro.
Antes de la resurrección.
Antes de la victoria.
Cristo pronuncia una palabra que sigue resonando hasta hoy:
Perdón.
La primera palabra de la cruz no fue dirigida a los justos…
sino a los culpables…para ti y para mí
“Porque lo que ocurrió hace siglos… tiene eco en la eternidad.”
– Antoine Abraham




Estas frases tienen gran impacto y profundidad:
“El perdón cristiano no empieza cuando el otro se arrepiente.
Empieza cuando el corazón decide no responder al mal con más mal”.
Gracias por esta reflexión
תּוֹדָה (Todáh = gracias) Si, incluso se lee bonito y fácil, pero uff. Ojalá lo pudiéramos aplicar en nuestro día a día.