Antoine Abraham

HAY CRUCES QUE NO ELIGES, ELLAS TE ELIGEN A TÍ

Porque a veces…
lo que no elegiste cargar… termina siendo el lugar donde te encuentras con Dios.

SERIE: ECOS QUE TRASCIENDEN:

Y cada vez que leo el momento en que aparece Simón de Cirene…
siempre me pasa lo mismo.

Marcos 15:21

Me imagino lo que debió estar pensando.

Porque Simón no era discípulo.
No era uno de los doce.
No era seguidor de Jesús.

La Biblia dice algo muy simple:

“Pasaba por allí.”

Venía del campo.
Tal vez venía cansado.
Tal vez solo quería llegar a casa.
Tal vez tenía planes para ese día.

Un día normal.

Hasta que de repente…
todo cambió.

Los soldados romanos lo detuvieron.
Le ordenaron cargar la cruz de Jesús.

No fue una invitación.
Fue una orden.

Y siempre me pregunto…
¿qué habrá pasado por la mente de Simón en ese instante?

Tal vez lo primero que pensó fue:

“¿Por qué yo?”

Tal vez pensó:
“Yo no tengo nada que ver con esto.”
“Yo solo venía pasando.”
“Yo no conozco a este hombre.”

Tal vez sintió enojo.
Tal vez sintió miedo.

Porque cargar una cruz en ese tiempo…
no era un gesto simbólico.

Era cargar el instrumento de ejecución de un condenado.

Era algo vergonzoso.
Algo pesado.
Algo manchado de sangre.

Y allí estaba Simón…

cargando una cruz que no era suya.

Y mientras caminaba detrás de Jesús…
me imagino que algo empezó a cambiar.

Tal vez… casi sin darse cuenta…
fue levantando la cabeza.

Poco a poco…
fue alzando la mirada.

Hasta que lo vió.

Mirar a ese hombre.
Mirar sus heridas.
Mirar su espalda destrozada.
Mirar su sangre.
Mirar su silencio.

Tal vez al principio caminaba con molestia.
Con prisa.
Con la idea de terminar rápido con aquello.

Pero siempre me pregunto…
si en algún momento del camino… algo cambió.

Si en algún momento dejó de ver a Jesús como un condenado…
y empezó a preguntarse algo más profundo.

¿Quién es este hombre?

Porque hay algo que siempre me impresiona de esa escena.

Mientras Simón cargaba la cruz…
Jesús caminaba delante de él.

Simón veía el sufrimiento.
Veía el dolor.
Veía el peso.

Tal vez en ese camino entendió algo…
que muchos no entendían todavía.

Que ese hombre no estaba cargando solo madera.

Estaba cargando algo mucho más grande.

El peso del pecado del mundo.

Y entonces me pregunto algo…
que siempre me hace pensar:

¿Cuántas veces en la vida… nos pasa algo parecido?

Cargas que no elegimos.
Responsabilidades que no buscamos.
Problemas que aparecieron de repente.

Momentos en los que uno piensa:
“¿Por qué yo?”

Pero la historia de Simón nos deja una idea…
que a mí siempre me mueve.

A veces… lo que parece una carga…
termina siendo un encuentro.

Porque caminar cerca de Jesús…
aunque sea por un tramo corto del camino…

puede cambiar la forma en que uno mira todo.

Porque a veces…
la cruz que creemos que estamos cargando solos…

termina siendo el lugar
más cerca de Cristo.

Porque lo que ocurrió hace siglos… sigue teniendo eco en la eternidad.

– Antoine Abraham

P.D. Un detalle histórico que casi pasa desapercibido:

El Evangelio de Marcos menciona que Simón de Cirene era “padre de Alejandro y Rufo” (Mc 15,21). No es un dato al azar.

En las primeras comunidades cristianas, solo se nombraba a alguien cuando los lectores lo reconocían.

Años después, San Pablo saluda en su carta a los Romanos a un tal Rufo (Rom 16,13), lo que ha llevado a muchos a pensar que se trata del mismo hijo de Simón…..La familia de Simón terminó dentro de la Iglesia primitiva.

Es decir, aquel hombre que cargó la cruz “porque pasaba por ahí”… terminó dejando una huella que alcanzó hasta el corazón de la Iglesia primitiva.

Esto es parte de algo más grande…
(y esta fue la primera pieza):

EL BOCADO QUE CAMBIÓ LA HISTORIA

 

12 comentarios en “HAY CRUCES QUE NO ELIGES, ELLAS TE ELIGEN A TÍ”

    1. Gracias!! Me ha parecido que es lo que mas necesitaba leer hoy 🙏🏻, quisiera leerlo todos los días! Cuanto sentido le da lo que comentas al principio, no elegiste esta cruz pero en ella encontrarás a Cristo… sin duda ese pensamiento, lo cambia todo!! Y lo vale todo.

      1. Antoine Abraham Pompeyo

        Gracias de corazón, Qué fuerte eso que dices… porque es exactamente ahí donde todo cambia:
        cuando entiendes que la cruz no siempre se elige… pero sí se puede transformar.

        Y cuando se vive con Él… deja de ser peso
        y empieza a ser camino.

        Gracias por leerlo así de profundo.

    1. Antoine Abraham Pompeyo

      Gracias, Mónica:
      Qué alegría saber que te llegó así.

      A veces una sola idea…
      cuando toca el lugar correcto,
      puede cambiar toda la forma de ver lo que estamos viviendo.

      Gracias por detenerte a leerlo.

    1. Antoine Abraham Pompeyo

      Gracias, Lili… de verdad.
      Cuando algo se escribe desde lo que uno ha vivido y contemplado, encuentra corazones que lo reconocen.
      Gracias por leer así

  1. Celina Reyes Lopez

    Muchas gracias Antoine
    Como siempre excelente narración.
    Que Dios te siga iluminando en esta labor que yo aprecio mucho y ayuda en la formación católica 🙏🏻 ✝️

    1. Antoine Abraham Pompeyo

      Gracias a ti por abrirte a mirar más profundo.
      Porque cuando la fe se aterriza en lo humano… deja de ser teoría y empieza a transformar la vida.

      Ahí es donde realmente todo empieza a cobrar sentido.

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