Antoine Abraham

Todavía queda una hora

ECOS QUE TRASCIENDEN

Como siempre, me gusta intentar mirar el Evangelio desde otro ángulo.

No porque el de siempre esté equivocado, sino porque a veces una frase pequeña, casi escondida entre las que conocemos de memoria, abre una puerta completamente distinta.

Y en esta parábola hay una que siempre me había pasado de largo.

El dueño de la viña encuentra a unos hombres que llevan todo el día en la plaza y les pregunta:

—¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?

Ellos responden:

—Porque nadie nos ha contratado.

No dijeron que fueran flojos.

No dijeron que no quisieran trabajar.

Dijeron algo mucho más triste:

nadie nos escogió.

Imagino aquella plaza.

Al amanecer llegaron los primeros patrones.

Miraron a los hombres.

—Tú. Tú. Tú también.

Y se los llevaron.

Horas después llegó otro.

Volvió a escoger.

Después otro.

Y aquellos hombres seguían ahí.

Esperando.

Viendo cómo alguien siempre elegía a otro.

Hasta que comenzó a caer la tarde.

A esas alturas probablemente ya no esperaban nada.

Porque hay un momento en la vida en que uno deja de preguntarse cuándo llegará su oportunidad…

y empieza a pensar que quizá nunca fue para él.

Eso también nos pasa.

Hay personas que sienten que llegaron tarde a su propia vida.

Tarde para estudiar.

Tarde para cambiar.

Tarde para comenzar de nuevo.

Tarde para reconciliarse con alguien.

Tarde para recuperar a sus hijos.

Tarde para volver a amar.

Tarde para acercarse a Dios.

Miran alrededor y sienten que otros comenzaron mucho antes.

Otros construyeron matrimonios.

Otros tuvieron éxito.

Otros encontraron su vocación.

Otros aprendieron a rezar desde niños.

Otros hicieron las cosas bien.

Y uno sigue sentado en aquella plaza pensando:

“A mí nadie me escogió”.

Pero entonces sucede algo extraño en la parábola.

El dueño vuelve a salir.

Ya casi terminó el día.

Queda poquísimo tiempo para trabajar.

Desde la lógica de cualquier empresario, contratar a alguien a esa hora resulta absurdo.

Pero aquel hombre no parece preocupado solamente porque su viña necesite trabajadores.

Parece preocupado porque todavía quedan hombres esperando en la plaza.

Y les dice:

“Vayan también ustedes a mi viña”.

Qué manera tan distinta de mirar la vida.

Nosotros miramos el reloj.

Dios mira lo que todavía puede hacerse.

Nosotros contamos los años perdidos.

Dios mira la hora que queda.

Nosotros decimos:

—Ya tengo 50, 60.

—Ya tengo 70.

—Después de todo lo que hice…

—Después de tantos años lejos…

—A estas alturas, ¿para qué?

Y quizá Dios responda:

—Todavía queda una hora.

Una hora puede parecer muy poco cuando pensamos en todo lo que desperdiciamos.

Pero puede ser muchísimo cuando pensamos en todo lo que todavía podemos amar.

Tal vez no puedas recuperar los años.

Pero puedes llamar hoy.

Puedes pedir perdón hoy.

Puedes volver hoy.

Puedes abrazar hoy.

Puedes comenzar hoy.

Puedes entrar en la viña cuando el sol ya está cayendo.

Porque el escándalo de esta parábola quizá no sea solamente que los últimos recibieron lo mismo que los primeros.

Quizá sea descubrir que, para Dios,

mientras todavía quede una hora…
nadie ha llegado demasiado tarde.

Porque lo que ocurrió hace siglos… tiene eco en la eternidad.

Antoine Abraham

 

P.D. HISTÓRICA: En tiempos de Jesús, muchos jornaleros esperaban en la plaza a ser contratados por día. No ser elegido podía significar volver a casa sin dinero para alimentar a la familia.

Por eso, al pagar un denario incluso a quienes trabajaron apenas una hora, el dueño hace algo sorprendente:

Les entrega lo que necesitaban para volver a casa con dignidad.

Quizá por eso el Reino de Dios resulta tan desconcertante: nosotros solemos calcular cuánto merece una persona por lo que hizo.

Dios también mira cuánto necesita alguien para volver a casa.

 

Si estas reflexiones aportan algo a tu vida, te invito a unirte a nuestro grupo de WhatsApp. Ahí compartimos cada nueva cápsula de CONCIENCIA Y CON-CIENCIA directamente, sin algoritmos y sin perderte ninguna publicación:

https://chat.whatsapp.com/IyXNABzGgHgEpoAAq4PIVD?s=sw&p=a&ilr=0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio