Publicaciones
Una selección de artículos y columnas publicados en medios nacionales,donde comparto ideas, esquemas y fundamentos de ontología y ética desde la tradición filosófica católica
Hay palabras que nadie olvida. Y hubo dos pronunciadas por Jesús hace dos mil años que todavía siguen devolviendo esperanza a quienes creen haberlo perdido todo.
Todos hemos preguntado alguna vez: «¿Por qué Dios no detiene el mal?» La respuesta de Jesús no solo explica el mundo… también explica nuestro propio corazón.
Todos hemos pensado alguna vez: «¿Será que Dios se olvidó de mí?» Esta historia puede cambiar para siempre la manera en que entiendes su silencio.
Pasé años creyendo que el verdadero lujo era tener más. La vida terminó enseñándome que las riquezas más valiosas… no se pueden comprar.
A veces no necesitamos más fuerza para seguir nadando, sino una pequeña certeza: que no estamos solos y que alguien viene hacia nosotros.
¿Cuánto seguirías valiendo si mañana perdieras todo aquello que hoy te hace sentir importante?
Todos conocemos el camino fácil. Lo difícil es descubrir quién sigue caminando contigo… incluso cuando tú decides alejarte.
No estás cansado porque Dios te pida demasiado… quizá estás cargando yugos que Él nunca puso sobre tus hombros.
Hay pérdidas que no ocurren cuando algo desaparece, sino cuando dejamos de maravillarnos por aquello que todavía tenemos frente a nuestros propios ojos.
La herencia más valiosa nunca aparece en un testamento. Se escribe, sin darnos cuenta, en el corazón de quienes nos observan cada día.
Hay noches en las que una sola pregunta pesa más que todos los éxitos: ¿realmente hice lo mejor que pude con mi vida?
A veces basta una pregunta de un hijo para descubrir que nuestra misión no es quedarnos para siempre, sino enseñarles hacia dónde caminar.
El ruido distrae. El silencio revela. Quizá por eso hacemos todo lo posible por mantenernos ocupados y evitar quedarnos a solas con nosotros mismos.
Si la dignidad depende de capacidades adquiridas, siempre habrá vidas consideradas menos valiosas. Y esa idea merece una reflexión seria.
Quién te convenció de que Dios dejó de buscarte? Esa pregunta comenzó en el Edén y sigue resonando hoy.
La Biblia llama hebreo a Abraham. Y detrás de esa palabra se esconde una pregunta para detenerme: ¿de qué lado estás viviendo?
Los deseos son buenos servidores, pero malos gobernantes. La pregunta es sencilla: ¿quién está conduciendo realmente tu vida hoy?
No fue la fuerza de su mano lo que la sanó. Fue la profundidad de una fe que se negó a rendirse.
Lo que consumimos habla de nosotros. Pero a veces revela menos quiénes somos y más quiénes tememos no llegar a ser.
Nunca habíamos tenido tanta información al alcance de la mano. Y, sin embargo, cada vez parece más difícil escuchar la única voz que importa: la propia.
No son tus deseos los que definen tu destino. La verdadera pregunta es otra: ¿gobiernas tus impulsos… o son ellos quienes gobiernan tu vida?
Pedro negó a Jesús tres veces… pero lo que lo rompió no fue el miedo. Fue escuchar que ya había amanecido y descubrir que había fallado antes del alba.
Millones celebran los nacimientos logrados por la fecundación in vitro. Pero pocos se preguntan qué ocurrió con los embriones que nunca llegaron a nacer.
Hay cansancios que no vienen del esfuerzo. Vienen de pasar tantos años intentando ser alguien… que olvidaste quién eras realmente.
El gigante más peligroso no siempre es el más grande.
Es la voz que llevas tanto tiempo escuchando… que ya empezaste a creerle.
A veces Dios no elimina el recuerdo que más duele.
Vuelve a encender el mismo fuego… para transformar el lugar de tu caída en misión.
La palabra más firme de toda la Biblia terminó convertida en muletilla religiosa.
Decimos “Amén” sin notar que, bílicamente, era comprometer la vida con la verdad.
Vivimos diciendo “sé quien quieras ser”… sin preguntarnos algo más profundo:
¿y si perder nuestra naturaleza también significa perder el rumbo de nuestra propia existencia?
Hay fiestas del cristianismo que parecen lejanas… hasta que entiendes que hablan también de ti, de tu ausencia, tu espera y tu manera de seguir caminando.
Hay fiestas del cristianismo que parecen lejanas… hasta que entiendes que hablan también de ti, de tu ausencia, tu espera y tu manera de seguir caminando.
El problema no siempre es el gigante.
A veces… es cuánto tiempo llevas escuchándolo hablar hasta creer que nunca podrás enfrentarlo.
Hay voces que no gritan…
pero cambian civilizaciones enteras.
Y todo empezó con hombres dispuestos a cargar… aun cuando sabían el costo.
Todo te exige respuesta inmediata… pero lo que realmente define tu vida casi nunca grita. Y cuando lo ignoras, lo urgente gana… aunque no valga la pena.
No todo error nace de la ignorancia. A veces nace cuando la inteligencia deja de buscar la verdad… y empieza a defender deseos.
Había cientos alrededor de Jesús… pero solo un hombre gritó con tanta verdad, que el camino entero tuvo que detenerse
Antes de la cruz…
hubo un hombre ciego que vio más que todos los demás.
Y su grito… detuvo el camino de Jesús.
La bioética desde sus inicios, sus creadores y puntos de partida….. cuando la ética persigue los principios de la ciencia, porque no todo lo que se puede hacer, se debe de hacer.
https://hablemosdebioetica.com/revista
No todo lo que parece fe lo es… a veces creemos entender, pero seguimos viendo sin realmente comprender lo esencial.
No todo silencio es ausencia… a veces Dios guarda silencio porque quiere que descubras lo que solo en lo profundo se revela.
No basta con escuchar… hay momentos en que la verdad se acerca tanto, que ignorarla ya no es falta de conocimiento.al.
La bioética no nació en un aula… nació cuando el ser humano tuvo que decidir hasta dónde podía llegar sin perderse a sí mismo y entender los límites de la ciencia.
¿Sabías que Jesús se tardó cuatro días en llegar a la tumba de uno de los hombres que más amaba? ¿Impuntualidad… o desafío teológico? Lázaro no era un desconocido….
El ser humano es inevitablemente moral porque es un ser libre…
y es libre porque es racional.
Doctoral thesis publication: rotating disk ultrafiltration redefines milk protein concentration by increasing shear rates, boosting permeate flux, reducing fouling, and surpassing conventional systems in efficiency and volume reduction performance.